DEJÁ DE JODER JERÓNIMO

Jerónimo, alias Daniel González

Allan McDonald

Si la muerte pisa mi huerto
¿quién firmará que he muerto
de muerte natural?
¿Quién cuidará de mi perro?
¿quién pagará mi entierro
y una cruz de metal?
¿Quién vaciará mis bolsillos?
¿quién liquidará mis deudas?
A saber…
Joan Manuel Serrat

El hombre no era Silvio Rodríguez, no tenía por qué serlo ni le interesaba, porque la revolución de él era comer un día de por medio, y su guerra infinita la libraba con una guitarra y en su morral cargaba un pan y con eso le bastaba hacer frente la guerra de guerrillas de la música contestaría que no ceso nunca en la garganta molida a gas del cantautor Héctor Daniel Gonzáles, nombre más bien ficticio por ser puesto en una pilas católica y golpista donde lo bautizaron hace medio siglo.

Cantó sin estilo, la revolución no tiene estilo, se cantó por amor al pueblo y punto, y así era Jerónimo, que a estas alturas de su muerte no sirve decir que era héroe o buen hombre, porque en vida, andaba casi mendigando un pedazo de atención en monedas gastadas del uso y abuso de esta vida de miserias pegadas al estómago del arte que cuesta ser hombre, limosneaba un cigarro, pedía un par de ojos que voltearan a ver su disquito envuelto en papel periódico para que se lo compraran por 30 pesos y hoy los que se rasgan las vestiduras del che, se escondían al verlo llegar, allí viene a joder decían, y allí se escondían bajo el mantel azul del discurso patriotero, se burlaban del hombre por no tener el glamour de Serrat, o el pelo escarchado de Arjona; de nada sirve ya decir como era el hombre, si ya está muerto, si a estas revoluciones de mall está ya sin lagrimones por la muerte brutal de facundo Cabral, que cayó justo el mismo día que Jerónimo, y justo también ido a abandonar al cuerpo de bomberos, como para creer que allí se apagan las llamas últimas de la injusticia social que nos restregaron estos cantores, uno con más suerte que otro, con más plata y con más público… y con más eternidad, pero con igual valor ante la vida, ante la justicia divina que se baña de agua florida con la muerte de ellos.

Dejemos en paz a Jerónimo, que lo entierren al pobre, tan pobre como vivió, pobre ante el último reducto de la vida que arrolla a todos los mendigos de esperanza y de libertad.

Allí se queda el viejo flaco, de barba consumida por la miseria, allí dobladito como un cuerda rota de su mismísima guitarra, abandonado a la suerte de otras voces, allí te quedaste Jerónimo, tu ataúd más caro que todo lo que alguna vez recogiste en las cantinas de mala muerte, donde aprendiste a vivir con lo simple, con la lucha de clases, que batallaste contra el monstruo maldito de esta vida.

Ya no te mueras, dejá de jodernos.

Una respuesta to “DEJÁ DE JODER JERÓNIMO”

  1. MIRIAM ARTEAGA Says:

    Pensar que esta historia se repite mucho mas de lo que nos podemos imaginar, por que muchos cerramos nuestra mente a la realidad en que vivimos creyendo que es la mejor salida para no sentirla tanto, pero cuando levantamos la frente y vemos a nuestro alrrededor nos damos cuenta de que esa realidad esta alli y nada se puede hacer, mas que, intentar rescatarnos a nosotros mismos para un dia lograr asi, cambiar esta mundo lleno de injusticias sociales.

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