2º Festival Internacional de Poesía en tierra Náhuat Pipil (1-5 de septiembre de 2014)

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Anarella Vélez Osejo.

El trabajo persistente del poeta Otoniel Guevara lo ha llevado a crear la Fundación Metáfora de El Salvador, de la que es el actual director ejecutivo, leal a su convicción de que, a través de la magia de la poesía, la humanidad puede comprometerse con la celebración de la vida. La Fundación Metáfora es la promotora y coordinadora del Festival Internacional de Poesía en tierra Náhuat Pipil, así ha generado un espacio para lograr, desde la poesía misma, la paz y unidad latinoamericana. En ella Otoniel cuenta con el apoyo solidario, amoroso y efectivo de Marisol, Lyli, Luz, Mercedes, Rosario, Marvin y otros y otras miembras/os de la Fundación.

Mi participación en este evento se inició con un recorrido por el centro histórico de San Salvador, la primera estación fue en el magnífico monumento levantado en memoria de Francisco Morazán, ubicada en la plaza homónima a un costado del magnífico Teatro Nacional. Otra parada obligatoria fue la Catedral y el mausoleo de Monseñor Romero.  Luego acudimos a la presentación de la antología Poesía de América Latina para el mundo, compilada por el poeta mexicano Roberto Arizmendi, en la Casa Tomada. Tras esta actividad el ritmo del festival fue intenso.

Esta convocatoria poética se hace en tiempos difíciles, tiempos signados por la crisis y la violencia. Bajo la premisa de promover encuentros regionales que consoliden la convivencia de la humanidad con la vida y el legado cultural de nuestras ancestras y ancestros. Este encuentro, manifestación y signo de que ambicionamos ver hacia las cumbres y buscar la luz, reafirmando la validez de la cosmovisión de las nanas y tatas Náhuat-pipiles de Nahuizalco.

Necesario es nombrar la guerra, herida abierta. Muchas/os han sido las asesinadas, los asesinados en el combate o en medio de ésta vorágine de violencia que vive la región, guerra silenciosa y de baja intensidad. El Festival se convierte en un recurso para no olvidar y también para restaurar la paz, resolver conflictos sociales con la fuerza y espiritualidad de la poesía. Razón de más para rendir un merecido homenaje a   la joven poeta guerrillera Leyla Quintana, a quien se la ha honrado con una publicación antológica de su poesía.

Las actividades incluyeron recitales de poesía en las ciudades de San Salvador, Santa Tecla, Sonsonate, Santa Catarina Masahuat, Acajutla, Izalco, Nahuilingo, Salcotitán, Juayúa y Nahuizalco, ciudad en la que celebramos el día internacional de la mujer indígena, el día 5 de septiembre, insitituido por el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tihuanacu (Bolivia), en honor a la lucha de Bartolina Sisa, guerrera aymara que se opuso a la opresión colonial. Asistimos a un rito legendario en el que se reafirma el amor a la vida mediante el poder de la poesía y el canto.

Esta iniciativa nos ha permitido leer ante, al menos, unas 4500 personas, de todas las edades, pero sobre todo jóvenes. Tras las recitales respondimos a las inquietudes de quienes asistieron a nuestras lecturas, montaje de poemas con la ayuda de la danza y la música, despertando en los colectivos nuevas sensibilidades que sólo pueden lograrse a través de la poesía.

También se le rindió un homenaje especial al escritor salvadoreño Julio Iraheta Santos en la bella ciudad de Santa Tecla, el escenario en esa ocasión fue el edificio de la Alcaldía, cierre del Festival. El poeta Iraheta es miembro fundador del grupo Piedra y Siglo. Asistimos a la presentación y lectura de su poemario Y sigo en este vuelo

He participado en estas (más de veinte) jornadas de poesía junto a las poetas Francisca Alfaro (El Salvador), Tania Molina (El Salvador), y los poetas William Alfaro (El Salvador), Manuel Barrera (El Salvador), Anthony Molina (El Salvador), Julio Iraheta Santos (El Salvador), Fabricio Estrada (Honduras), Marco Tulio del Arca (Honduras), Rigoberto Paredes (Honduras), Roberto Arizmendi (México), Alejandro Urízar (Guatemala), Ramón Torres Galarza (Ecuador), Ricardo Ballón (Bolivia), Otoniel Guevara (El Salvador), entre otras y otros.

Esta experiencia ha sido maravillosa por la identidad del público con la poesía y su acción catártica sobre quienes participaron en el Festival, amplificador de la resistencia desde la poesía ante la desventura de nuestra historia fratricida y forma parte, desde ya, de la vida cultural y espiritual de El Salvador. Así se rinde el debido reconocimiento a nuestros pueblos originarios, con su plena validez y sabiduría.

Por nuestra parte, finalizamos la semana en El Salvador con una visita al mausoleo que el pueblo salvadoreño ha levantado para guardar los restos de Francisco Morazán y Josefa Lastiri.

No me queda más que desear larga vida al Festival Internacional de Poesía en Tierra Náhuat Pipil, para contribuir a construir la paz y la unidad de nuestra américa mediante la potenciación de la sensibilidad colectiva de la mano con la poesía y nuestras culturas ancestrales.

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Pie de foto, de izquierda a derecha: William Alfaro, Francisca Alfaro, Ramón Torres Galarza, Rigoberto Paredes, Anarella Vélez Osejo, Otoniel Guevara (de espalda).

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Contacto: gloriaavelos@gmail.com

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