SIMONE DE BEAUVOIR

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SIMONE DE BEAUVOIR*

Poligénica, te mostraste tal como eres,
repartiste tu luz para todas,
las que se creen felices en su mundo de cocinas
/y almíbar,
para las que habitan la mar en rebeldía,
las atentas a los signos de estos tiempos,
las que buscan la aurora con bienhechora
/brújula,
a las que se mueven el enmarañado espacio
/existencialista
a las soñadoras con un mundo nuevo,
a las poliándricas emancipadas,
a las decapitadoras de falos,
a las engendradoras de vida,
a las buenas esposas,
las buenas niñas burguesas,
para aquellas cultivadoras de jardines,
de la palabra, el color, de la música,
a las pornolectoras,
a las amadoras,
las obreras que salen de sus pozos oscuros,
a todas nos diste ojos para volver a ver,
volver a nuestras ancestras,
en Argelia, Cuba, nuestra América,
hoy agradecemos tus sueños transgresores,
que nos desgarran,
y con ellos rompemos los atávicos lazos del
/pasado.

Anarella Vélez.

Simone de Beauvoir

(París, 9 de enero de 1908- 14 de abril 1986) Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Nace en el seno de una familia burguesa, destacó a temprana edad como una alumna notable. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a Jean-Paul Sartre, que se convirtió desde entonces en su compañero para el resto de su vida.

Una vez graduada en filosofía se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París hasta 1943. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). Participó intensamente en los debates ideológicos de la época, atacó con dureza a la derecha francesa, y asumió el papel de intelectual comprometida. En sus textos literarios revisó los conceptos de “historia” y “personaje” e incorporó, desde la óptica existencialista, los temas de “libertad”, “situación” y “compromiso”.

Fundó, junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948).

Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. En él elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina. Afirmó que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer perdía todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. Analizó la situación de género desde la visión de la biología, el psicoanálisis y el marxismo; destruyó los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. Sostuvo que la lucha para la emancipación de la mujer era distinta y paralela a la lucha de clases, y que el principal problema que debía afrontar el “sexo débil” no era ideológico sino económico.

Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista, y preparó un número especial de Tiempos Modernos destinado a la discusión del tema. Ganó el Premio Goncourt con Los mandarines (1954), donde trató las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos.

Sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos incluyen Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981).

*fuente: del poemario inédito Grietas de Anarella Vélez Osejo

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