Colectivo LetraEle en Paradiso

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on abril 27, 2015 by paradisoblog

Colectivo letraele

Homenaje a Rigoberto Paredes

Posted in Uncategorized on abril 25, 2015 by paradisoblog

Originalmente publicado en Paradiso:

Sábado 25 de abril, en Café Paradiso, a las 6:30 p.m.,  homenaje al poeta Rigoberto Paredes

por la gracia del verso

POETICA

bájalos

de esa torre

escóndeles

la musa

espanta

sus fantasmas

ábreles

los ojos

(o limpia sus anteojos)

para que vean

más allá

de la página de la máquina del escritorio

no te dejes

no los dejes

pronunciar tu nombre

en vano

y en vez de alcahuetear sus licencias poéticas

exígeles los actos

alusivos a sus palabras

SE DESAPRUEBA EL ACTA ANTERIOR

no tengo nada contra el sabio Valle
menos contra su estilo de faisán en vuelo
amo de veras
su sin par plumaje
y su abad de san pedro el que soñaba
no se trata de asuntos personales
pero hay algo que aún sigue en veremos
para qué repetirlo
está muy claro
el tiempo ya nos pisa los talones
hablemos de estas cosas vida en mano
después de andar oler mirar las calles

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Homenaje a Rigoberto Paredes

Posted in Uncategorized on abril 25, 2015 by paradisoblog

Sábado 25 de abril, en Café Paradiso, a las 6:30 p.m.,  homenaje al poeta Rigoberto Paredes

por la gracia del verso

POETICA

bájalos

de esa torre

escóndeles

la musa

espanta

sus fantasmas

ábreles

los ojos

(o limpia sus anteojos)

para que vean

más allá

de la página de la máquina del escritorio

no te dejes

no los dejes

pronunciar tu nombre

en vano

y en vez de alcahuetear sus licencias poéticas

exígeles los actos

alusivos a sus palabras

SE DESAPRUEBA EL ACTA ANTERIOR

no tengo nada contra el sabio Valle
menos contra su estilo de faisán en vuelo
amo de veras
su sin par plumaje
y su abad de san pedro el que soñaba
no se trata de asuntos personales
pero hay algo que aún sigue en veremos
para qué repetirlo
está muy claro
el tiempo ya nos pisa los talones
hablemos de estas cosas vida en mano
después de andar oler mirar las calles
de cantarle a la historia sus bemoles
de estar así
coleccionando especies
de la más espantosa zoología
quién se aguanta este cuento de papeles
sabemos de antemano y es tan cierto
que no bastan pretéritas palabras
sobre todo a estas horas
mejor dicho
a estos siglos ajenos endosados
en que se hacen más nuestras las urgencias
(mucha sangre ha corrido
bajo puentes
desde milochocientosveinti-uno)
pido disculpas en latín y en griego
pero el acta del sabio me parece
una caligrafía
de exponente cero

Rigoberto Paredes, Las cosas por su nombre

Rigoberto Paredes: el compromiso pensante de un humano

Por Edgar Soriano Ortiz
“destellos de ira eran con nombres y apellidos de este país confuso, ambiguo hasta en sus alcobas”
Rigoberto Paredes

Se puede hablar tanto de Rigoberto Paredes (1948-2015) pero es difícil poder reconstruir cada momento de sus etapas intelectuales en una nación marcada por la compleja marginalidad. Trataré de esbozar en base a conversaciones que tuve con él y lecturas del trabajo de creación y gestión cultural de este hondureño comprometido en la construcción de espacios de creación artística y debate cultural.
En la década de 1960 al llegar de su pequeño pueblo natal (Trinidad, Santa Bárbara) a la capital y al viajar el extranjero a estudiar el joven Rigoberto conoció de cerca el impulso de las ideas que promulgaban una revolución internacional y la contraparte represiva y “nacionalista” que demandaba la vieja tradición liberal decimonónica. Por ello perteneció a varios grupos de reflexión con el compromiso de aprender y contribuir a forjar la necesidad de expresión humana.
En la década de 1970 Rigoberto comenzó a publicar su obra y a participar en círculos artísticos convocantes a desmontar el “costumbrismo colonial” por la construcción de lenguajes abiertos a repensar nuestra realidad. Su intervención activa en el “Taller de la Merced” donde compartía criterios y debatían ideas junto a teatristas, pintores y escritores le propiciaron su participación con editor de varias revistas. Sus obras “En el lugar de los hechos” (1974) y “Las cosas por su nombre” (1978) marcaban su paso a la transformación literaria de su generación.
La década de 1980 significó una difícil etapa para las personas dedicadas como Rigoberto a la tarea del libre pensamiento, en 1979 –año de la revolución sandinista- junto a otros intelectuales como Hernán Antonio Bermúdez y Roberto Castillo editaron la revista “Alcaraván” con la colaboración de la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras (FEUH) propuesta que dialogaba con contenidos sobre el arte y la cultura universal, y debatía con las ideas políticas en un contexto de represión ante la aplicación de la “doctrina de seguridad nacional” implementada por el Estado hondureño y auspiciada por Washington. En esta etapa encontramos a un Rigoberto paredes con mucha madurez cultural y en su obra literaria un lenguaje estéticamente elaborado con imágenes profundas que muestran la creación de un poeta que edifica hacia futuro una construcción poética, tal como lo discernimos en obras “Materia prima” (1987) o “Fuego Lento” (1989).
Entre la década de 1990 y la década de 2010 Paredes funda nuevos espacios donde los fusiles de la represión no tienen la capacidad de detenerlos, en 1989 junto a su esposa, la historiadora Anarella Vélez, aperturan “Café Paradiso” y funda nuevos proyectos editoriales. En los últimos años de su vida física se dedicó a compartir con nuevas generaciones de jóvenes escritores y escritoras con su característica humildad y fino humor, en una fluida interacción de memoria y retos para la búsqueda de nuevos lenguajes que nos encaminen hacia la esencia humana frente al avasallador sistema económico que somete a una peligrosa esclavitud forzada y a la vez voluntaria, como lo argumenta Durand. Paredes conversó entre “irreverencias” y “reverencias” en igualdad de condiciones con amigos intelectuales preocupados por la vida y por la búsqueda de una colectividad igualitaria. Sus numerosas obras finales confirman su trayectoria llena de búsquedas con puntadas de sastre que lo exponen como uno de los ciudadanos valiosos de la Honduras desgarrada por la historia…

 

Nestor Ulloa presenta en Café Paradiso “Detrás de la sed”

Posted in Uncategorized on abril 6, 2015 by paradisoblog

Nestor Ulloa

El escritor comayaguense Néstor Ulloa, autor de los poemarios SOLDEMEDIANOCHE (2003) y LOS ESPEJOS DE CARLOS (2007) presenta a l@s amig@s paradisan@s su más reciente obra publicada “Detrás de la Sed”, este jueves 9 de abril de 2015, a las 6:30 p.m.
De Néstor se ha escrito: “Entrar a la poesía del escritor comayagüense es indagar las preocupaciones humanas en un mundo caótico cuyos reflejos nos ocultan la cara real de las cosas. Sus versos son de una sutil construcción verbal.” Salvador Madrid

 

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PATENTE DE CORSO

De repente

te das cuenta de la ventana abierta en tus manos

 

Después de eso,

uno se cree cn derecho a cambiar el mundo

 

LA VOZ

Una voz grita en mi desierto, una voz me llama desde

antes del tiempo y la he oido como oye el río el silencio de

los peces.

He seguido la voz que me llama y me he descubierto

desafiando el amor de las luciérnagas.

 

 

 

 

https://www.facebook.com/events/683909945052137/

RIGOBERTO PAREDES EN CINCO POETAS HONDUREÑOS, 1981

Posted in Uncategorized on abril 4, 2015 by paradisoblog

Poemas de Rigoberto Paredes publicados en Cinco poetas hondureños

Selección y prólogo de Hernán Antonio Bermúdez

Primera Edición, 1981

Editorial Guaymuras, Tegucigalpa Honduras

Estos textos nos develan una característica de la voz poética de Paredes: cada uno de sus libros fueron lentamente gestados. El caso más claro es el de Irreverencias y Reverencias, publicado con el sello editorial de Paradiso en 2014, el cual es citado aquí como una de los poemarios que el poeta venía preparando desde la década del 80 . Para entonces Hernán Antonio Bermúdez escribió acerca de la obra del poeta:

“Rigoberto Paredes es el que cuenta con un mayor volumen de obra publicada: En el Lugar de los hechos, 1974, y Las cosas por su nombre, 1978. Su poesía crece, dejando de lado todo lo que le es ya inútil. El tinte amargo de estos libros le ha abierto paso en sus últimas creaciones a un erotismo gozoso que pareciera apelar a una abstracción cada vez mayor para expresarse” páginas 6-7

DAGUERROTIPO

siempre mirando abajo

como si algo buscaras (ciegamente)

tu espumosa a punto de caer

no toca fondo

y ondea memorable como en tus buenos tiempos

también tus manos

viejo algo buscaron

caricias bronca vainas o quehaceres

siempre las vi lanzando la primera piedra

o haciéndose dos llamas cuando hablabas

ahora están allí

ajenas improbables otras manos

(ochentintantos años bien rentados

en lucha cuerpo a cuerpo con la vida

pienso que te moriste

ciudadano

porque ya no tenías otra cosa posible)

qué difícil es ya reconocerte

la memoria y sus aguas han gastado tu traje

tu abundante barriga

tus asuntos menores

de veras que no hay modo de saber dónde duele

aunque parezca que lo estás diciendo

un extraño paisaje asoma a tus espaldas

desperdicios de insectos

telarañas

cierto color sanguíneo

sobrevolando a solas tu inútil abolengo

la llovizna del tiempo azota tu mirada

y tu orgulloso porte va sabiendo

que también se envejece

en las fotografías.

 

 

(de Las cosas por su nombre)

 

QUERIDOS AMIGOS

tomo el papel el lápiz las palabras

y grabo algunos nombres en la dura corteza de los días

luego digo repito varias veces

la realidad es el principio de todas las cosas

hasta hacer que el país por hoy lejano

arda como una brasa entre los cuencos de la memoria

todo esto para ondear por ustedes

las señales de vida que los tiempos reclaman

y acercar a sus ojos una brizna de voz anudad al mejor de mis abrazos

por lo demás

no es mucho lo que puedo informarles

sólo que sigue en pie y sobre todo a prueba de ranuras

aquel deber furioso de cambiar este mundo así sea a versasos

quiero insistir como antes en algo que también nos llevó a ser amigos

la irrompible certeza

de jamás zambullirnos en le frágil espejo de las vacilaciones

de no ahogar bajo el miedo

el grito que debemos poner sobre la llaga

ni de echar al vacío las piedras del escándalo

nuevamente compruebo que el pasado nada tiene que ver con ese basural

de recuerdos de infancia y lugares vecinos

vean nomás cómo en unas palabras recién hechas

cabemos todos juntos

y volvemos

a andar sobre las aguas lodosas de los barrios natales

a matar con el cuento del pan y de los peces nuestras hambres comunes

a dejarnos clavar en la cruz ardorosa de una marylin Monroe

y todos esos fuegos que inventamos A de C

(quién de nosotros no ha sabido extraer de estas mansas hazañas

la pasión laboriosa o el amor necesario a todo aprendizaje de la vida)

siento que algo indecible estremece estas líneas

puede ser la ternura

o más bien la poesía nuestra furia en palabras

esa virgen mujer de mil sexos voraces como bien lo dijera uno de ustedes

pero no es el momento de hacer guiños al alma

mejor grabo sus nombres en la dura corteza de los días

y les digo hasta luego no se dejen morir no hagan las paces

sigan siendo hasta tanto los justos condenados a impaciencia perpetua

y esto más

              escrivivan

 

(de Las cosas por su nombre)

 

 

 

EPITAFIO (1892-1938)

murió

en París

con aguacero

y todavía

no escampa

 

(de Irreverencias y reverencias)

DISCURSO PARA NUNCA INGRESAR A LA ACADEMIA

distinguidos

ilustres sabios hondos

prominentes eminencias

(ancianos malhablados malpensados)

os enseño

mi lengua

poco limpia

nada fija

y menos esplendorosa

porque es más real

que la vuestra

 

 

(de Irreverencias y reverencias)

 

 

 

COMO UNA ELEGÍA

 

mamá ya tiene canas malhumor y biznietos

se levanta más tarde

confunde días y fechas

habla sola

oye menos

se le quema el arroz

no ve sin los anteojos

se sabe de memoria

las telenovelas

camina a duras penas

y sólo sale a misa

 

señora

(piedra viva

en mitad del camino de la muerte)

yo la quiero

como a una quinceañera

 

 

(de Irreverencias y reverencias)

 

EL TURNO DEL OFENDIDO

 

Yo que creía en todo .

En todos R. DALTON

 

Aquí están

(vivitos y peleando)

la María Tecún

el brujo Juan Cunjama

Karl Marx

César Vallejo

Mariano el músico

tu amigo Carlos Jurado

y todos

los armados herederos

de tu vida y obra

para que sea tu muerte

así como dijiste

un sueño más

un despertar simplemente aplazado

 

(de Irreverencias y reverencias)

 

MONTE DE VENUS

tierra fértil

bañada por la miel

de un lago legendario

buena

para el cultivo

del gusto

del tacto

del olfato

rica

en secretos yacimientos

de donde ciertos héroes

extraen el metal de su armadura

campo de juego y de retozo

orilla del oleaje

que estalla

bajo sábanas

este es el monte

lugar a donde todos los caminos llevan

 

(de Canciones de cama)

EL REPOSO DEL GUERRILLERO

estoy

del lado

de los que no duermen

por tumbar al más odioso de los tiranos

y echar por tierra sus delirios de grandeza

basta hacer morder la polvareda

del carro de la historia

pero

esta noche

amor

quiero tenderme a tu costado

 

(de Canciones de cama)

POETICA

bájalos

de esa torre

escóndeles

la musa

espanta

sus fantasmas

ábreles

los ojos

(o limpia sus anteojos)

para que vean

más allá

de la página de la máquina del escritorio

no te dejes

no los dejes

pronunciar tu nombre

en vano

y en vez de alcahuetear sus licencias poéticas

exígeles los actos

alusivos a sus palabras

 

(de Irreverencias y reverencias)

 

 

LUNA DE MIEL

los vencidos

moribundos amorosos

(coyotes corazón quemado)

la contemplan

a oscuras

entre ruinas

en el pozo

vacío

de la cama

 

 

(de Canciones de cama)

ARS EROTICA

como un mar bocabajo

o como una batalla decisiva

es el amor

sencillamente como dos cuerpos juntos

bienheridos por tibio relámpago del alba

como un río que viene de regreso

o como una ciudad en primavera

es el amor

sencillamente una mujer y un hombre

como mar o batalla o río o primavera

 

(de Canciones de cama)

EN LA TORRE DE MABEL

cuando estoy

allí

adentro

no hallo

qué decir

salen

sobrando

las palabras

y se traba

mi lengua

en un quejido

 

(de Canciones de cama)

 

 

 

FABULA

sus alas

como brazos

su plumaje

como ancha cabellera

su canto

como un nombre

su vuelo

como el gesto nervioso

de tus piernas

cuando voy yo por ti

de cacería

 

mi ave

o María

 

(de Canciones de cama)

 

 

CRIA CUERVAS

conocí

a una muchacha

experta en hacer el amor

platónico

aquello no tenía

pies y cabeza

era como clamar

por una gota de agua

debajo de la tormenta

pero gozábamos

a mares

con el puro retozo de miradas

a ras de cama

(sin perder el equilibrio)

hasta que una noche

en que me dio por desnudarla

con los ojos

nos perdimos de vista

 

(de Canciones de cama)

 

 

Rigoberto Paredes

Posted in Uncategorized on marzo 8, 2015 by paradisoblog

Rigoberto, Roberto Sosa, Roberto Castillo y Hernan Antonio Bermúdez

Rigoberto Paredes, Roberto Castillo y Hernán Antonio Bermúdez, co fundadores de Editorial Guaymuras,  con quienes  emprendió diversos proyectos culturales, como la fundación de la Revista Alcaraván, Revista Galatea y otras. En aquella ocasión  recibieron al poeta  Roberto Sosa, 1981, en su calidad de Consejo Editor de la Revista Alcaraván.

rigoberto, 1987

En el antiguo local de Café Paradiso, 1987, Ave. Miguel Barahona, Entre 12 y trece calles, tras la inauguración de éste emblemático espacio en donde la cultura y usted hacen buena compañía… con sus amigos Rafael Rivera, Armando García, el Dr. Padilla, Juan Domingo Torres, José Adán Castelar, Helen Umaña, José Luis Quesada.

Rigoberto Paredes (Trinidad, Santa Bárbara,  Honduras, 26 de abril de 1948 – Tegucigalpa, Honduras, 9 de marzo de 2015). Hijo de Mercedes Fernández Fajardo y Antonio Paredes Regalado. Contrajo matrimonio con la historiadora hondureña Anarella Vélez Osejo el 12 de diciembre de  1986, con quien procreó dos hijos: Rigoberto Andrés y Fernando Antonio Paredes Vélez. 

Poeta, ensayista y editor, Rigoberto es una de las voces más representativas de la poesía escrita en Honduras a partir de la segunda mitad del siglo XX.  Perteneció a los grupos literarios: Tauanka de Tegucigalpa y Punto Rojo de Colombia. El tesonero trabajo de Paredes  es reconocido en su país, en donde fue galardonado con el premio   It-zamná de Literatura, otorgado en 1983 por la escuela Nacional de Bellas Artes  y el Premio Nacional de Literatura Juan Ramón Molina (2006). Finalista en los Certámenes internacionales de poesía de Casa de Las Américas (Cuba), EDUCA (Centroamérica) y Plural (México). 

Ha sido co fundador de los  proyectos editoriales: Editorial Guaymuras, Editores Unidos y Ediciones Librería Paradiso, así como de las revistas Alcaraván, Paradiso,  Imaginaria, Astrolabio y Galatea. Así mismo, participó en la fundación de los periódicos Letra Libre, La Nueva República y Vamos Pueblo. 

Obras publicadas: En el Lugar de los hechos (1974); Las cosas por su nombre (1978); Materia prima (1987)Fuego lento (1989)La estación perdida (2002); Obra y Gracia (2005); Segunda Mano (2011),  Lengua Adversa (2012),  Partituras para cello y caramba (2013), Irreverencias y Reverencias (2014).  Es coautor, junto con Roberto Armijo, de la antología Poesía contemporánea de Centroamérica, publicada en Barcelona. 

Leal a su compromiso con la poesía, participó en recitales personales y colectivos, organizados, muchos de ellos, en el contexto de festivales, en Honduras, Madrid, Francia,  Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Estados Unido de América, México, Colombia, Argentina, Chile, y  otros países del mundo.

Paredes estableció,  siendo aun muy joven, relaciones entrañables con los poetas de la región centroamericana, particularmente con Roberto Armijo, como lo muestra su estancia en París en 1980, periodo durante el cual prepararon la Antología de Poesía Contemporánea de Centroamérica.

La extensa creación de Paredes transita por temas, metáforas y ritmos que muestran su profunda identidad con la tradición poética de América Latina. El eje semántico que domina su poesía es la ironía. Ironiza el amor, la muerte, el desamor, la soledad y la poesía misma.

Irreverencias y Reverencias confirma a Rigoberto Paredes como la primera figura de la escena literaria hondureña pos moderna, poesía que tiene el efecto conmovedor de una marejada en proceloso mar. Poesía de ruptura con la retórica que nos aleja de la substancia y de la verdad, poesía que expresa su lealtad con la vida.

Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, francés, italiano y portugués.

Con el poemario  IRREVERENCIAS Y REVERENCIAS Rigoberto Paredes alcanza cuatro décadas de trabajo literario, serio y creativo, lapso en las que recoge la herencia de sus antecesores y logra una voz de extraordinaria factura, y nos encara con el escritor que ejerció permanentemente el oficio de poeta, cuyas imágenes de la vida, del amor, del dolor, de la poesía misma. están tomadas de la realidad y la literatura, en una relación esencial, vital, en la que resignifica la experiencia. 

CONJURO

 

Poesía,

no me dejes decir

lo que después yo tenga

que borrar, arrepentido.

Que nunca ponga en boca

de metal indeleble

lo que el más leve viento

dispersar podría a ras de página.

Que pueda yo nombrarte

sin esa amarga tinta del remordimiento,

dura, vieja condena de poetas penantes.

Y hazme reír, poesía, de mi mismo y de ti,

de todo cuanto luzca recato y compostura.

Sálvame de las frentes lustrosas y altaneras,

y descreído vuélveme

del que a tu puerta toca

desesperadamente,  lunático de sí, poesía,

candorosa  divisa de los faltos de ti.

Canta, poesía,  canta, en mi pecho grita

y por tu gracia vuélvase mi verbo

invicto puño y letra invicta ante el espanto;

no aullante, no inocente, nunca en fuga.

En tu nombre, poesía,

has de verme resistir por la herida.

El poeta Rigoberto Paredes nos ha legado dos poemarios inéditos Nada que valga pena  y Obra Póstuma

De Nada que Valga la pena:

MUDANZAS

Qué se pierde cuando pierdes el tren

que tanto esperaste

en la estación equivocada.

Si acaso, ese ramo de lilas que llevabas

a la tumba de tu madre.

Mañana será otra lila, bella durmiente,

la que habrás de lucir en tu chalina roja.

Y temprano vendré a despertarte

para juntos cortar florecillas de abril.

Hace tiempo lloraste por un muerto

y no olvido esa vez.

¿Quién se muere cuando uno muere?

Mejor canta, señora, canta,

yo alumbraré tu voz con mi sonaja maya.

Ahora que no ves, que duermes día y noche

y no hablas, no oyes,

conmigo, madre mía, escucha,

el silencio escucha y su música insepulta.

Y cante yo, te cante tu ángel

de Jericó, la cananea.

RISAS

Por objeto de risa te tomaron

sin saber vos por qué

y en tus narices burla y agravio

repartían los pendejos

mientras te señalaban como a bicho insano.

Y de tal manera se doblaban,

las manos tamboreando en sus barrigas

como orangutanes en celo,

que de bruces caían sin cesar de reir.

Distinguida es la risa en boca de algún loco

prestigiosa se vuelve, sin par

cuando razón nos da de vivir como nos dé la gana.

Qué diera el triste

por salvar esa caída a carcajadas.

Y el condenado a muerte

en quién hallar podría una sonrisa en fuga

como la del diablillo Achís

bajo el ojo en volandas del cabalista Bâhr.

Risas hay muchas,

unas de buena y otras de mala leche,

la del tonto, la del clown, la del loco

la risa del dormido y la del trasnochado.

Muchas, muchas,

pero ninguna

como la risa chillona de una calavera.

PEOR QUE TODOS

 Yo traicioné ese sacro lugar que me fuera fijado,

pero gané, yo el peor de todos,

yo, vencedor de tirios y troyanos

que juntaron poder y maledicencia en contra mía.

Impío fui esas veces como los dioses del mal

y di a beber pócimas letales al sediento

y sobras de vieja hiena a quien pedía bocado.

Cobardes todos, que puertas al campo levantaron

para dejarme a solas, a mí solo, ciego de amor,

vuelto un demente

abandonado en las orillas del río de Heráclito.

Lejos, apartado ahora de ese tiempo de matanzas,

veo empozada la sangre en los ojos de mis muertos

y crece mi dolor, crece por ellos.

¿Quién, por qué querrían ser

peor que yo,

el infame, el maligno, el peor que todos?

 

EL AMIGO POETA

El amigo poeta

llegó a Paradiso a preguntar por mí.

Me dejó en buenas manos

un ramo de sus versos

frescos y olorosos a ese mar donde vive;

destellos de ira eran con nombres y apellidos

de este país confuso, ambiguo hasta en sus alcobas.

Viaje de ida y vuelta el mismo día

fue como siempre el suyo

y manera no hay de apartarlo más tiempo

del ojo al Cristo de Zoila.

Quien no lo vio esa vez

no lo verá por largos meses,

porque el amigo poeta

cuida de pacientes y sirenas, seres muy dados

a morirse de amor en las madrugadas.

Yo fui a verlo un domingo

a bordo de un tractor del poeta Quesada

y allí estaba el nacido en Coyoles Central,

cantando, a voz en cuello, Oh sole mío

bajo aquel solazo de abril

que hacía reverberar la piel de las ceibeñas.

Tiempo sin vernos, años, lo suficiente, digo,

para que la amistad se vuelva

llama imborrable, prendida en la memoria.

Tras el sentido fallecimiento de Rigoberto Paredes, el poeta Rolando Kattan escribió :

¿Por qué no murió un astro?

Rolando Kattan

El pasado trece de febrero, en Café Paradiso, el poeta Rigoberto Paredes presentaba su último poemario: “Irreverencias y reverencias” supe del poeta, que este libro era uno de los tres libros de poesía inéditos, y que los otros dos los titularía: “Nada que valga pena” y “Obra Póstuma” (riéndose, me decía: “Obra Póstuma” es un título para muertos, pero yo lo quiero titular así.

Hoy, unos días después de ese encuentro y de luchar una semana, tan ardua y tan larga, como la primera del Génesis, Rigoberto expiró. Y por él, de quien aprendí a rezar con los poemas, ¡Dios!: ¿Por qué no murió un astro?como lo escribió Molina, es porque acaso, como lo reveló Vallejo ¡tú no tienes Marías que se van!

La causa de su muerte, la misma de los santos, sentarse a conversar en el monte, y como un río interminable, conversar, sí, conversar a corriente tendida, nadie había leído tanta poesía en este país y si me equivoco (que no creo), nadie tan memorioso como él, y si me equivoco (que no lo creo), nadie tan generoso, nadie más hizo de su sabiduría un árbol de frutas, ramificado siempre a la casa vecina.

Publicó la mitad de su obra en los últimos diez años, estaba tan lleno de poesía, de vida. Ignoro (porque me duele decir “sé”) que Honduras no sabe cuánto ha perdido. Hoy no ha muerto un poeta consagrado, sentado en sus laureles, no, murió nuestro poeta y murió escribiendo. El discurso no es ese, “que nos quedan sus libros” no, perdimos al poeta, y nuestro futuro queda maltrecho, siempre maltrecho, lo que no dijo Molina, lo que no dijo Domínguez, lo que no dijo Merren, lo que no dijo Bulnes, lo que ya no dijo Rigoberto, no lo dirá nadie y lo necesitábamos.

Rigoberto Paredes: el tótem poético como un diente de león.

Fabricio Estrada.

Ninguno de los consejos de Rigo era en vano. Todo árbol sabe hasta dónde alcanza su sombra y cuántos pájaros pueden llegar a él con sonidos nuevos y cuántos, también, son simple graznido temporal que picotea los frutos del silencio para luego desperdiciarlo todo.

Sabía, Rigoberto, cultivar sombras y nunca dejó de hacerlo. Ese árbol inmenso había encontrado la fórmula para desatar sus raíces y atravesar continentes hablando tan despacio como preciso. “Debemos atacar el provincianismo –me decía-, no dejar que sea la nostalgia quien mate a la evocación poética, porque ¡ojo, viejito! Que evocación y nostalgia no son lo mismo.

Los poetas Óscar Acosta y Rigoberto Paredes, abril del 2012. Foto: Fabricio Estrada.

Era 1993 cuando me acerqué a él junto a la bandada que movía al taller de poesía Casa Tomada; Paradiso era frecuentado por lo más selecto de la intelectualidad con aquella música de fondo inconfundible traída desde los rincones más lejanos del auto-exilio ilustrado. Los años ochentas amenazaron con desaparecer hasta los versos y habían dispersado a muchos y a muchas fuera del país y, aquellos eran los días del regreso al estruendoso hastío de Tegucigalpa. Rigo y Anarella regresaban de México, de Colombia, de Francia, de España, qué sé yo, pero saberlo nos imponía cierta condición de peregrinaje al lugar de los poetas, el Paradiso noventero cuya mística orquestaba Rigo para celebrar –oficiar, dirían los perversos- la palabra.

Y la palabra comenzaba en Catulo, Propercio y Marcial para luego subir por los andamios de Las tristes de Ovidio, Montale y el templo jamás saqueado de Rubén Darío (alguien, menos sensible, robó el pequeño busto de Darío de la barra de Paradiso pero Rigo siguió anclado escuchando las lecturas y presentaciones desde ahí mismo, clínico, tan dariano como experto en descalabros lingüísticos que había que señalar sí o sí). “Poeta, tú que tienes la luz, dime la mía” preguntaba Rigo al verme así como luego lo seguiría haciendo, casi como un tantra, en la última serie de poemarios publicados por Ediciones Paradiso. Porque Rigo tenía una idea clara que le servía de indagación: “No soy yo ¿quién soy yo? Es la poesía y su luz y eso hay que respetarlo, hay que elevarnos del trágico provincianismo para ir hacia ese mundo que no tiene fronteras pero que exige tanto habitarlo”.

De manera invariable eso fue lo que aprendí a ver en él. Su nombre ya era ceiba crecida pero nunca lo esgrimía para apabullar a nadie. No lo necesitaba. Era Rigo el arte de contenerse. Ni una discusión excesiva ni un lenguaje corporal abundante. Eso sí, su poesía era implacable como inclaudicable, fue su resistencia a ultranza cuando la avalancha de los malos y odiosos discursos se le venían encima. En nadie se reunía mejor tanta risa contenida.

Viaje tras viaje, paisajes dejados atrás, carontes evadidos, imbéciles ignorados, Rigo avanzaba sin prisas pero guardaba, delicadamente organizado, el tótem poético como un diente de león para el soplo de sus últimos años. De su resguardo, vimos salir poemario tras poemario como polen prístino entre doradas luces y luengas barbas de profeta. “Si querés me callo” nos decía con ironía socarrona al haber entregado un libro más entre tanto poeta joven cuidadoso de no publicar. Aquella risa podía venirle fáunica y transparentaba, ante ojos precavidos, el ambiente de una fonda quevedana en burla permanente a Lope de Vega. ¿Quién era el Lope de Vega de turno? Eso queda bajo los cuidados de los pájaros más fieles y de su querida musita Anarella.

Recuerdo una tarde en especial, la tarde en que la piscina de Juayua, El Salvador, nos dio las horas suficientes para hablar y reírnos en absoluto territorio neutral. Era el último festival internacional que compartíamos. El volcán de Izalco se perfilaba tan antiguo como el Rigoberto Paredes que ahí hablaba. No necesitaba testigos para ser. Flotando en la pequeña alberca, yo apenas era un niño escuchándolo. Habló de Keats, de Emely Dickinson, de Lezama Lima, de Blanca Varela, Seferis, Elytis… y algo me decía que, como Funes el memorioso, Rigoberto estaba fijando puntos en mi caos. La tarde se suspendía como las sábanas blancas en el patio engramado y, junto a los poetas Roberto Arizmendi y Ricardo Ballón  escuchábamos, una escena que Fellini jamás rodó y que ahora proyecto en las cortinas que la lluvia deja en Puerto Rico.

¿Se encuentra muy mal? Le pregunté a Anarella en la sala de emergencia mientras los doctores creaban su sortilegio alrededor de un Rigo que soñaba estentóreamente entre tubos, pequeñas pantallas y pitidos de una selva blanca. Anarella me vio. Ahí adentro llovía. El hospital entero llovía como aquella tarde en que los tres nos sumamos al pueblo para rescatar las urnas que habían sido confinadas en la base aérea Hernán Acosta Mejía. Ella lo llevaba del brazo y él iba calculando el odio de los soldados que nos miraban entrar al mar partido en dos. “Fabri –me dijo-, una cosa debés saber: hay que ser inclaudicable”. La lluvia se hizo violenta y los soldados ya estaban aburrido de contar a aquellas empecinadas hormigas que trasegaban una urna tras otra para devolverlas a las calles, a la expectativa del 28 de junio que se aproximaba. Rigo se recuperaba entonces de un mes muy difícil en convalecencia, pero eso no le impidió estar ahí para desconcierto de los fieros soldados que se preguntaban quién era ese profeta sefardí que se abría camino entre sus dientes afilados.

“Rigoberto está muy grave”, me respondió Anarella mientras al fondo los doctores intentaban estabilizar al poeta. Y ahí la vi a ella, completamente cerca, de nuevo sosteniendo con brazos invisibles al poeta que tanta tierra cruzó para regresar siempre a ella. “Oime, musita, este pueblo está dolido”, alcancé a escucharle a Rigo mientras seguíamos adentrándonos a los lluviosos vestíbulos del golpe de Estado. “¿Por qué no desear un país que no duela?”, escribiría luego y así llegaron a mí esas palabras, en un rincón donde el mar desmenuzaba a la isla verde y la noticia de su muerte me desplomaba. “Tenele cuidado a Tegucigalpa, Fabri, Monterroso te lo puede decir mejor”, “levántate lo más temprano a leer y a escribir porque la poesía no espera”, “tenele cuidado al converso ¡ay del converso!, es el más terrible”.

El mar no era un árbol y recuerdo bien el desdén con que Rigo lo vio por última vez en Acajutla, muy parecido a ese gesto inescrutable que hizo en Trinidad al ver las elevaciones del cementerio. La muerte y sus formas, la muerte y sus aspavientos de eternidad le daban igual. El quería regresar lo más pronto a casa para escribir y leer sin marejadas ni lápidas demasiado pesadas. Él quería saber con cuántos versos exactos se podía derrotar al océano y con cuántos poetas podía contar para hablar de poesía; porque las cosas hay que decirlas por su nombre, a fuego lento y entre flamas de helechos, pero decirlas, aunque ya comenzara a fastidiar eso de ir dando refugio a los pájaros que ni son bellos ni cantan y que sólo saben volar, sin destino, sin pasado.

Fabricio Estrada

Fajardo, Puerto Rico

13 de marzo del 2015, Ab urbe conditae.

     VUELVA RIGOBERTO PAREDES

                   Hernán Antonio Bermúdez

Las generaciones se suceden a un ritmo pasmoso en la alta mar de la vida, y aún a mayor velocidad en el pequeño y burbujeante remanso del cuadrángulo”.

Robert Louis Stevenson

Para Rigoberto Paredes los libros eran el remedio infalible contra todos los males, y tenían la capacidad de otorgar placer y de darle mayor significación a la vida.

El sabía, como pocos, escoger el tono adecuado y el vocablo justo, y eso que legiones de palabras acudían a su conjuro, y decenas de giros idiomáticos se disputaban a la vez el chance (léase el privilegio) de ser seleccionados por el poeta. Por supuesto, sólo Rigoberto sabía preparar la cocción verbal susceptible de crear “el perfecto esplendor de la poesía”(1).

En ese menester recurría –como siempre- a su imaginación y a su memoria, que son dones que no se desgastan con el uso. Tras prestar sus servicios en tantos poemarios, las soleadas imágenes del pasado (remoto y reciente) brillan aún en la pupila de la mente, sin borraduras ni tintes descorridos.

Se ha ido del todo, pues, el poeta mordaz y socarrón que, además, gustaba del juego y del humor sedicioso. Su quehacer literario es modelo de rigor y perseverancia, de brillantez no exenta en ocasiones de una amarga melancolía.

Sin embargo, las chispas creativas con las que consiguió verbalizar su vida interior y sus entrevisiones (de la dura Honduras), y que tanto alumbraron nuestra poesía, “llevan dentro de sí – al decir del poeta Mark Strand- el deseo de ser relevadas del peso de la brillantez”.

Rigoberto Paredes quizá se sienta ahora aliviado de esa carga, pero sus amigos y lectores estamos de luto, “porque sin él la tierra es otra”(2).

Tegucigalpa, 9 de marzo del 2015

(1) Irreverencias y reverencias, p. 15

(2) Idem. p. 31

Rigoberto 1991Durante la reapertura de la Librería y Galería de Arte Paradiso, en 1991

FER, PENNY, MAMA Y PAPA11 de noviembre de 2010, celebrando el cumpleaños de Fernando Antonio, con Penny y Anarella.

Rigoberto Andres y RigobertoRigoberto y Rigoberto Andrés, enero de 2014

2014-09-06 12.47.12

Durante la visita a la tumba de Francisco Morazán en San Salvador, El Salvador, 2014

rigoberto paredes 1

Con Rubén Izaguirre, en su programa de televisión, 2011

Rigoberto y Alejandra

Rigoberto Paredes con la escritora Alejandra Munguía, 2014

Rigoberto, Edgar, Fanny, Anarella

Rigoberto Paredes, con las/os historiadoras/es Edgar Soriano, Anarella Vélez Osejo, Jorge Amaya y Fanny Durón.

la obra de Rigoberto

Xiomara Castro en el sepelio del Poeta Rigoberto Paredes

Xiomara Castro Sarmiento de Zelaya realiza la lectura y entrega el acuerdo de duelo de LIBRE durante el funeral del poeta Rigoberto Paredes.

Sepelio 1

Sepelio 2

Sepelio 4

Sepelio 5

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAdjundo diferentes muestras de pesar demostradas durante las exequias del poeta Paredes:

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Contra el lunes

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Monologo al poeta Rigo

Ferri Rossi Landi

Disculpe poeta;

pido la palabra

perdone esta habladera

poeta su lengua adversa

está viva en cada silaba;

disculpe que no salgo

ahí foteado con usted

mire no escribo

para caerle bien

poeta debe usted estarse riendo

de mis imitaciones

de mis necedades

usted esta vivito

dándose la gran vida

al otro lado de esta misma vida

y no crea que le voy a hurtar sus poemas

y que me voy hacer el imitador de sus irreverencias

porque eso sí

quien no va a seguir sus huellas

sobre la ceniza de la tarde

quien no va a seguir leyéndolo

entre nostalgias de luna en Paradiso

con Baudelaire y sus paisanos

perdone poeta;

no se me haga el muerto

ud sabe de este oficio de reír;

por eso me detenido en el llanto

para aplaudir sus metáforas

y quedarme en el extravío

de sus voces

aunque no era se du camada

antes de nacer ya lo había leído

ya grande había aprendido

a burlarme de mismo

y ahora que usted

lejos

quien me va enseñar a escribir buena poesía;

debe usted a esta hora

estar convirtiendo a Dios en buen poeta.

 

Ver:   https://www.youtube.com/watch?v=O1VsaA4wrNY   Elogio a la Gordura, lectura en el Festival de Medellín

https://www.youtube.com/watch?v=1I8CzdALsHQ   Letra para un Himno, Lectura en Café Paradiso, editado          gracias a la labor de PLAN y  Fundación Lupin.

https://www.youtube.com/watch?v=tp0aaOlhk2I, Presentación de la obra Partituras para Cello y Caramba

Irreverencias y reverencias, lectura de poesía.

Posted in Uncategorized on febrero 7, 2015 by paradisoblog

Convocamos a todas y todos a celebrar los primeros 40 años de poesía del poeta Rigoberto Paredes con la Lectura de Poesía “Irreverencias y reverencias” 

Convocamos a todas y todos a celebrar los primeros 40 años de poesía del poeta Rigoberto Paredes con la Lectura de Poesía "Irreverencias y reverencias"

 

Una carta desde Tegucigalpa. Hernán Antonio Bermúdez

“Ya no esperamos más de lo que nos ha sido dado”

Mark Strand

“Una carta desde Tegucigalpa” es el título de un poema incluido en el libro Casi Invisible del canadiense Mark Strand, fallecido en noviembre del 2014. Allí el poeta afirma que “En los viejos tiempos, mis pensamientos se encendían como pequeñas chispas en la casi oscuridad de la conciencia y yo los transcribía”.

Traigo esas líneas a colación después de haber leído Irreverencias y reverencias de Rigoberto Paredes, recientemente publicado bajo el sello editorial Paradiso. Se trata de un poemario de impecable factura, con la calidad poética a que nos tiene acostumbrados este autor.

Pues ciertamente allí pareciera que el poeta Paredes hubiese “transcrito” sus pensamientos que reverberan como chispas vivas capaces de enardecer el texto. De la oscuridad, de la inerte indiferencia, extrae panegíricos ardorosos a poetas, artistas y pensadores (a Darío, a Alfonso Guillén Zelaya, a Clementina Suárez, a Juan Ramón Molina, a Alejandra Pizarnik, a Drumond de Andrade, a Holderlin, a Van Gogh, a Cioran, entre otros). Pero si bien el poeta se deleita en la confección de esos laureles a los integrantes de su panteón, como buen maestro de la expresión poética, echa a rodar una brutal vivacidad de epítetos con un estilo infatigablemente animado.

Así, al aludir a las glorias literarias de Darío en el extranjero, deplora que “todo eso para venir a morir en un catre de León/entre sábanas puercas,/ Chayo y las moscas” (p. 14).

Y es que detrás del “memorial de agravios”, que es el reverso inevitable de la celebración del talento y la brillantez, Rigoberto Paredes consigue crear un mundo propio, un lenguaje tan identificable y peculiar que el lector no puede menos que rendirse ante la idiosincrasia de esa voz poética.

En Irreverencias y reverencias el lenguaje literario crea su propio diapasón, su cadencia irrepetible, con sus sonidos y timbres incanjeables. Sorna, sarcasmo e ironía son los “compañeros de viaje” consabidos, que el autor maneja con destreza de espadachín, tal y como lo ha sabido demostrar en libros anteriores.

Pues bien, “perdido/entre los callejones de Tegucigalpa” (p. 19), “…en estos despeñaderos” (p. 21), “…entre muros de hojalata” (p. 36), en medio de la infamia, y pese a todo, “Quién dijo que un paisaje estepario/es más inquietante que una mujer semidesnuda?” (p. 55).  Y, como siempre, “…ella ciertamente es caso aparte/con sus piernas cruzadas/y sus pechos a punto de soltar amarras./Aquí me quedaré, soñándola despierto,/ como un fauno en brama y de malsano juicio” (p. 55).

La carga erótica impregna el poema, y éste merced a su propio ímpetu, absorbe al lector y vivifica su experiencia. La sutileza de significados se condensa en el llamado irresistible del Garden Bar:

“Y cómo no amar lo que se tiene/por un rato/ en el suelo, en un catre, en caro lecho,/ cómo dejar de hacer, cómo dejarlas/solas, a merced del olvido./Vengan a mí las doncellas del Garden,/ aquel del farolillo anémico en la entrada.”(p. 49)

En definitiva, larga vida al “arcano deleite de dos cuerpos” (p. 59), que, en el caso de Irreverencias y reverencias se funda en el privilegio de escribir teniendo “sentada la belleza en las rodillas” (p. 11).

Tegucigalpa, 3 de marzo del 2015

 

Etiquetas: hernán antonio bermúdez, irreverencias y reverencias, poesía hondureña contemporánea, reseña, rigoberto paredes

Fuete: http://www.obsesivababel.blogspot.com/2015/03/una-carta-desde-tegucigalpa-hernan.html

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